👣 De excursión al Salto de Roldán. Os contamos su leyenda ⚔️ 🛡

Queremos recomendaros una excursión muy agradable, llena de vistas increíbles y leyenda…vamos, una escapada con Magia! Y puede realizarse en cualquier época del año (siempre que las condiciones meteorológicas sean favorables).
Excursión al salto de Roldán
🔁 Tipo de ruta: Lineal (ida y vuelta por el mismo itinerario)
📏 Distancia: 1.284 m
⏱️ Tiempo estimado: 50 min (ida y vuelta)
⛰️ Desnivel positivo: 101 m
⛰️ Desnivel negativo: 101 m⚙️ Dificultad técnica: 4/5 (Pasos cercanos a laderas con fuerte pendiente y precipicios)
💪 Dificultad física: 2/5👥 Público recomendado: Senderistas con experiencia y sin vértigo
🧭 Señalización: Sendero señalizado S-9
📍Inicio de la ruta: aparcamiento del Salto de Roldán
En el parque natural de la sierra y los cañones de Guara, en la parte oeste a muy pocos km de la ciudad de Huesca comienza nuestra excursión hacia el salto de Roldán.
Un paseo chulísimo, atraviesa un paisaje precioso, este lugar es el límite entre las sierras pirenaicas y el llano, una especie de frontera imaginaria acotada por las 2 moles de roca.
Desde el aparcamiento, el sendero se dirige hacia la base rocosa de la Peña San Miguel. La subida se realiza por ladera hasta alcanzar el tramo más vertical, donde unas clavijas de hierro colocadas a modo de escalera permiten superar el paso y acceder a la parte superior (quizá el tramo más complicado de la ruta).
En la cima aparecen los restos del antiguo torreón defensivo (castillo de Sen), un aljibe y la ermita de San Miguel (siglo XII). Desde aquí se contempla el río Flumen encajonado entre los mallos de conglomerado, así como una amplia panorámica que en días despejados alcanza el Moncayo y sierras del Sistema Ibérico.
El regreso se realiza por el mismo itinerario. Desde el aparcamiento también es posible acercarse caminando al mirador del Salto de Roldán (aprox. 1 km por pista), con vistas frontales de las dos peñas.

La Leyenda del Salto de Roldán, todo un símbolo para los oscenses.
Parece ser que el valeroso caballero Roldán (sobrino del también mítico Carlo Magno) se encontraba en huida de Saraqusta, cuya conquista había fracasado, cabalgando raudo hacia su Francia natal. La persecución estaba siendo ardua y agotadora, y el noble galo se veía amenazado por varios flancos.
El acoso provocó que el caballero buscara una salida ascendiendo por la peña de Amán, que termina en un cortado cuya foz recorre el río Flumen.
Roldán tiró con fuerza de las riendas, deteniendo el corcel justo al borde del precipicio. Los perseguidores, seguros de haber dado caza a su presa, hicieron cabriolas con sus caballos y dieron mandobles al aire antes de acercarse al héroe francés. Éste, para sorpresa de aquellos que le acorralaban, picó las espuelas y se lanzó al vacío. Ante los ojos de sus perseguidores, el corcel dio un salto tan prodigioso que, en lugar de precipitarse al fondo del cortado, consiguió llegar al otro extremo, estampando sus huellas, todavía visibles según algunos, sobre la peña de San Miguel.
La leyenda dice que, debido a tal esfuerzo, el caballo murió en el acto, y Roldán tuvo que proseguir su camino a pie. Parece ser que no llegó muy lejos, pues se cuenta que cayó en Ordesa, si bien su mítica espada, Durendal, poderosa tal que Tizona o Excalibur, consiguió llegar a Francia al ser lanzada con rabia por el caballero, abriendo la que todavía se conoce como brecha de Roldán y que permitió al galo ver su tierra por última vez en su estertor de muerte.
Leyenda sobre su valiente corcel:
También se cuenta que, en el salto inverosímil sobre el cortado del Flumen, el caballo, tal vez por miedo, hizo caer sus excrementos al río. Éstos fueron transportados al Isuela, que los llevó al Cinca, pasando al Segre, al Ebro y, por fin, al mar, que los arrastró hasta el norte de África.
Allí, en la costa donde se depositaron, nacieron tres hermosas flores de tres colores distintos: una blanca, otra negra y morada la última. Una yegua que por allí pasaba no pudo resistirse a comerlas, lo que provocó que poco tiempo después diera a luz tres potrillos, cada uno del color de una de las flores, y que al crecer fueron tan veloces como el viento del Sáhara.
Sobre la muerte de Roldán, existen otras leyendas como:
Cuenta la leyenda que en ese lugar donde cayó Roldán, hizo sonar su olifante de marfil para advertir al resto del ejército y, cuando él y los doce paladines imperiales fueron heridos, arrojó al agua su gloriosa espada “Durandal” a fin de que no cayera en manos del enemigo.
CarloMagno en presencia del cuerpo postumo de Roldán
La localización exacta de la batalla es otra incógnita que aún está por resolver. La tradición ha querido con “El Cantar de Roldán” que se haya mantenido la imagen del caballero Roldán tocando el olifante, hasta morir, en el vértice de Ibañeta y a su emperador Carlomagno desgarrado al volver al campo de batalla y ver a todos sus hombres tendidos.
Vía http://www.hotelsanchoabarca.com/blog/





