Las Tres Sorores de https://www.flickr.com/photos/jpazam/

Es el valle o sector más desconocido de los cuatro que conforman desde el año 1982 el Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido. También es el más mediterráneo y el más tranquilo. El más silencioso.

Igualmente conocido como Garganta del Yaga estos parajes se han convertido en los últimos años en uno de los mejores refugios en todo el mundo para el quebrantahuesos, mitad águila mitad buitre. Aquí, en el cielo estas aves vuelan con otras rapaces.

Pero en la grieta de la garganta de Escuaín hay mucho más que ver por ejemplo, circos glaciares, desiertos karsticos y uno de los mayores sistemas de cuevas o simas de todo el Pirineo.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido se articula en cuatro valles formidables:

  1. El de Ordesa, recorrido por el rio Arazas
  2. El Cañón de Añisclo por el río Bellos
  3. El valle de Pineta por el río Cinca
  4. Y el menos conocido de todos, pero no por ello menos interesante, el de la estrecha Garganta de Escuaín abierta en el paisaje calizo por el paso so erosivo del río Yaga.

Es el valle más soleado, cálido y mediterráneo de los 4 protegidos al pie del macizo de las Tres Sorores. Ello no impide que en su cabecera se levanten cumbres montañosas tan altas y escarpadas como la Suca, las Tres Marías o Puntas Verdes, por donde corretean y saltan las manadas de sarrios o rebecos, símbolo de la belleza y la proeza gracias a su potencia, vitalidad y agilidad salvaje.

Las posibilidades excursionistas y de disfrute de la naturaleza en el entono de Escuaín son algunas de las grandes sorpresas que encierra este Pirineo Central, y van desde el paseo familiar por las proas de Socastiello, o por los miradores de Revilla a la ascensión del aparentemente inexpugnable Castillo Mayor, o el recorrido por los circos glaciares de Gurrundué y la Sarra, por el paisaje humanizado de las bordas de La Valle, a Cuello Viceto, por las ermitas de Tella, a la Cueva de los Osos… o con el descenso deportivo del barranco de Miraval.

Los frecuentes quebrantahuesos, volando entre las nubes, observan todo este mosaíco natural a vista de pájaro Pero realmente es bajo tierra, oculto y oscuro, donde este sector del Parque Nacional tiene su gran tesoro desconocido: el sistema espeleológico de Escuaín, que con un desnivel de -1.151 metros entre la boca de entrada (la B-15) y la de salida, forma parte de las 41 cavidades a nivel mundial cuyo desnivel integral conocido supera los mil metros de profundidad.

Es un sistema subterráneo que posee un desarrollo total de 10.970 metros, y que lógicamente esta reservado a los más expertos y curtidos exploradores espeleólogos, puesto que la travesía completa por sus galerías, salas y pozos hasta la boca de salida (la B-1) requiere de unas 19 horas de actividad ininterrumpida.

El fin del viaje escondido coincide con el brotar del agua, que mana a raudales en el fondo de la Garganta de Escuaín, en una surgencia que llaman las Fuentes del Yaga o Bibers d’Castillón, profundo paraje en el que se origina una cascada de 40 metros que alimenta hidrológicamente a este valioso río impoluto de truchas y barbos culirroyos, de tritones y ranas pirenaicas, de nutrias y desmanes ibéricos.

Fuente: Libro Los Tesoros Naturales del Pirineo Aragonés de Eduardo Viñuales

 

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