Excursiones para disfrutar del deshielo

Cuando la nieve comienza a derretirse, dejando desnudas las cumbres más altas, el agua brota por los ríos creando mágicas estampas en las que este líquido es el protagonista, y convierte las cascadas en espectáculos de la naturaleza todavía más bellos. Por eso, os proponemos dos excursiones para disfrutar de las caídas de agua en su máximo esplendor.

Aiguallut, en valle de Benasque

Forau_d'Aigualluts

«Forau d’Aigualluts» de Carlos Luna – originally posted to Flickr as Forau d’Aiguallut. Disponible bajo la licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons – http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Forau_d%27Aigualluts.jpg#/media/File:Forau_d%27Aigualluts.jpg

Forau de Aiguallut es probablemente una de las excursiones más realizadas en el valle de Benasque. Aquí desembocan las aguas que provienen del glaciar del Aneto. Primero lo hacen en su pradera, para después precipitarse por la impresionante cascada, que en estos meses de primavera luce de manera mágica; y llegar finalmente a la sima. Este bonito paisaje está ubicado en el Parque Natural de Posets-Maladeta. La excursión, de 4,5 kilómetros, se inicia en La Besurta y tiene un desnivel de 130 metros, así que se puede hacer en familia.

La Cola de Caballo en Ordesa

Cola de Caballo

Otra de las cascadas más conocidas en la provincia de Huesca es la Cola de Caballo del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido. La ruta comienza a pie en la pradera de Ordesa y se desarrolla durante 16 kilómetros (ida y vuelta). Todo para vislumbrar esta bonita cascada, pero también para disfrutar del camino y sorprendernos ante las Gradas de Soaso. Durante los meses de verano, no se puede acceder a la pradera en coche, solo en un autobús que parte desde Torla, pero tanto en primavera como en otoño sí se puede llegar por la carretera con vehículo propio.