La Noche de las Ánimas en Radiquero 👻🎃 Almetas y totones os esperan…

Cada año, en el pequeño municipio de Radiquero, se celebra una de las tradiciones más evocadoras del Alto Aragón, y que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón: la Noche de las Ánimas. No es abrigarse de miedo, ni disfraces, ni otra versión de Halloween, sino una celebración auténtica, ancestral y cargada de simbología.
Viernes 1 de Noviembre, 2025 en Radiquero

La fiesta hunde sus raíces en los antiguos ritos de la cuenca del río Vero, donde las «almetas» (las almas de los difuntos que aún no alcanzaron el descanso) y los «totones» (guardianes del cementerio) ocupan un lugar clave en la memoria colectiva. Tradicionalmente, los niños vaciaban calabazas en los huertos y las iluminaban con velas para guiar a esas almas errantes y proteger los hogares de su visita.
En Radiquero, la tradición ha sido recuperada con esmero por la Asociación Cultural O’Coronazo hace más de dos décadas, y ha evolucionado hasta convertirse en un gran evento cultural que mezcla ritual, teatro, artesanía, relato y participación vecinal.
Fiesta de carácter tradicional.
NO vengas disfrazado
#EstoNoEsHalloween

🌙 ¿Qué ocurre durante la noche?
El programa varía cada año, pero incluye varios momentos esenciales:
Talleres de fabricación de calaveras-calabaza y manualidades de almetas y totones.
Reparto de chocolate y torta tradicional.
Encendido colectivo de las calabazas iluminadas en las ventanas y puertas del pueblo.
Una ‘triste comitiva’ al cementerio en absoluto silencio, acompañada por los participantes que portan velas y acompañan a las almetas y totones.
Cuentacuentos tematizados en la iglesia del pueblo, que rematan la experiencia.
👻 ¿Quiénes son las almetas y los totones?
Según la tradición del Alto Aragón, las almetas son las almas en pena de quienes no han podido alcanzar el descanso eterno, ya sea por una muerte violenta o por dejar asuntos sin resolver. Se dice que viven entre nosotros, aunque no podamos verlas, y su presencia ha dejado huella incluso en nuestro lenguaje y costumbres.
Las almetas merodean por los cementerios, vestidas de blanco y con dos cirios encendidos, mientras que los totones, sus guardianes, llevan solo uno. En la Noche de las Ánimas, si una de ellas te ofrece sujetar su vela… ¡no la cojas! Podrías quedarte en su lugar para siempre.

Muchas creencias populares estaban pensadas para protegernos de ellas: hacer la cruz al pan, no dejarlo boca arriba, tapar los espejos al morir alguien, o abrir ventanas para que el alma pudiera salir de casa. Incluso había una receta infalible contra las almetas: un buen plato de judías con cebolla, cuyas propiedades, ya te puedes imaginar, ayudaban a expulsar cualquier presencia no deseada…
Las tradiciones de nuestros abuelos nos recuerdan que nunca se ha temido tanto a la muerte como a lo que se queda entre la vida y el más allá.

