⚔️ 🛡 Los 6 pueblos medievales que no te puedes perder esta Semana Santa en Huesca

Colegiata de Alquézar. Fotografía de www.flickr.com/photos/rrnavero/

El Alto Aragón es tierra de historia. Pueblos que han conservado su esencia medieval, calles empedradas que parecen ancladas en el tiempo y rincones que te transportan siglos atrás. Estos seis pueblos son la mejor forma de descubrir el pasado aragonés sin salir de la provincia.

Villa de Aínsa

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1965, Aínsa es probablemente el pueblo medieval mejor conservado de Huesca. Su Plaza Mayor (siglos XII-XIII) es impresionante: planta trapezoidal, porches con arcos de medio punto y ojivales, dimensiones considerables.

Plaza Mayor Aínsa

El Castillo-Fortaleza, cuya Torre del Homenaje se construyó sobre restos árabes en el siglo XI, domina el conjunto. El aspecto actual es del siglo XVI, obra de Felipe II. La iglesia de Santa María (finales s. XI – mediados s. XII) es ejemplo claro de la sobriedad románica del Alto Aragón.

Castillo de Aínsa

Pasear por la calle Mayor y perderse por sus calles empedradas es la mejor forma de sentir Aínsa.

 

Villa de Alquézar

Conjunto Histórico-Artístico con un plano irregular de calles estrechas que trepa hacia su Castillo-Colegiata de Santa María, ambos románicos. El claustro es una maravilla que no te puedes perder.

Entra por el portalón gótico que da acceso a la villa antigua, visita la parroquia de San Miguel y la Plaza Vieja porticada, y deja que el paisaje del río Vero complete la experiencia. Alquézar es medieval por los cuatro costados.

Qué ver y curiosidades de Alquézar >

Graus

La Plaza Mayor de Graus es un compendio de estilos arquitectónicos donde destaca el Ayuntamiento con su arquería mudéjar. Aún se conservan tres puertas de la antigua muralla, testimonio de su pasado fortificado.

La Basílica de la Virgen de la Peña, de origen románico con toques góticos y renacentistas, merece una visita completa: el claustro, el Museo de Iconos y las vistas sobre los valles del Isábena y el Ésera desde su emplazamiento.

Qué no deber perderte en Graus >

 

Roda de Isábena

En el siglo X, este pequeño enclave sobre un promontorio del valle del Isábena era sede episcopal y capital política de la Ribagorza. De ahí que tenga la Catedral de San Vicente, una joya románica que fue saqueada por Erik el Belga.

Visita la catedral y su claustro, después pasea por el pueblo y disfruta de las vistas. Es uno de esos lugares donde el silencio y la historia se dan la mano.

Pueyo de Araguás

Este núcleo se ubica en lo alto de un cerro alargado, a los pies de la imponente Peña Montañesa. Su perfil irregular se dibuja en el paisaje como una réplica a menor escala de la gran mole de piedra que lo cobija.

Fue parada habitual de los monjes que iban al monasterio de San Victorián (9 km). Estuvo fortificado para protegerse del enemigo y hoy conserva ese encanto medieval con casas rehabilitadas respetando la arquitectura tradicional del Pirineo. La disposición de sus casas asombra al visitante.

Qué ver en el Pueyo de Araguás >

Pueyo de Araguás y Peña Montañesa 

Montañana

El silencio es el principal morador de las calles de Montañana. Este pequeño municipio ribagorzano de apenas tres decenas de habitantes refleja en su fisonomía la grandeza de su pasado medieval.

Caminar por Montañana es retroceder en el tiempo. Un pueblo donde cada piedra cuenta una historia y donde el paso de los siglos parece haberse detenido.

Qué ver en Montañana >

Montañana

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