No hay más que poner un pie en la Cueva de las Guixas para darse cuenta de que se está en un sitio especial. Situadas en las entrañas de Villanúa de Jaca, bajo el macizo de Collarada, este rincón subterráneo está lleno de historia y enigmas. ¿Queréis uniros con nosotros en este viaje para descubrirlos?

No os asustéis, pero la leyenda de estas cuevas tiene que ver con bruxas (brujas), quienes elegían este lugar para celebrar sus aquelarres. Por la zona se rumorea que las brujas se sentían cómodas en esta cueva. Por eso se reunían en una de las salas,  la denominada actualmente como sala Chimenea, donde se abre en el techo una cavidad que deja pasar la luz. ¿Por qué eligieron ese lugar? Porque además de darles un escondite perfecto, desde allí abajo con esa chimenea natural podían observar las estrellas, la luna y los astros, elementos mágicos que influían en sus ceremonias. La velada ideal era aquella en la que la luna llena invadía e iluminaba los aquelarres.

Tampoco hay que olvidar que la cueva abre sus fauces cerca de un dolmen, conocido también como el Dolmen de las Guixas. Otro indicio que hace más mágico el lugar, ya que une la tradición del megalitismo con los ritos de las hechiceras.

Cueva de las Guixas

Una de las brujas de la que se tiene constancia es Guirandana de Lay de Villanúa. Gracias a la documentación escrita se sabe de su existencia. Entre los documentos encontrados está el que le quitó la vida, su sentencia de muerte. La hoguera esperaba a Guirandana quien fue acusada en 1461 de hechicera y envenenadora. Se le acusaba de haber envenenado a varios vecinos de Villanúa con hierbas y pociones que ella misma elaboraba. El proceso se llevó a cabo en Jaca y finalmente murió quemada. También corrió la misma suerte Narbona Dacal, vecina de Cenabarre, acusada por los vecinos de Villanúa de bruja. Narbona fue ejecutada en Zaragoza en 1498, en el Palacio de La Aljafería.

Además de dar refugio a las brujas, en esta cueva han habitado a lo largo de la Historia muchos grupos que han buscado en ella cobijo. Se tiene constancia desde el Neolítico hasta los últimos siglos, cuando soldados buscaban huir de sus enemigos, escondiéndose en sus recovecos. En la actualidad sus moradores, además de los visitantes que se acercan a conocerla, son los murciélagos que anidan en sus techos.

Cueva de las Guixas

Una vez conocida la leyenda, entremos en la cueva. El origen de las mismas, según varios estudios, estaría en la última glaciación. El deshielo junto al material calcáreo construyeron de manera natural esta cueva de formas imposibles. El tiempo ha hecho el resto. En el territorio de la Jacetania existen varias cuevas, sin embargo, esta es la más conocida y la más visitada.

La vista comenzará en el Centro de Interpretación «Subterránea», que servirá de introducción. Después, junto a un guía experto, visitaréis diferentes estancias de la cueva, así como otros lugares más modernos que os ayudarán a comprenderla mejor. No os queremos desvelar nada, pero os advertimos que abráis bien los ojos en la sala denominada la Catedral, ya que allí la belleza de la cueva toma su máximo esplendor.

Os recordamos que os llevéis ropa de abrigo, ya que allí la temperatura es baja durante todos los meses del año y si sois supersticiosos, podéis llevaros un amuleto para protegeros de las brujas o de lo que quede de ellas. 

Os dejamos el horario de visitas para este 2014

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Fuente de imágenes: Turismo Villanúa

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