El próximo 21 de marzo comienza oficialmente la primavera. Si bien es cierto que el clima ha sido bastante inestable este invierno, en la última semana, el tiempo ha permitido que esta época del año se esté acomodando poco a poco por el Alto Aragón. ¿Cuáles son sus signos?

Es fácil reconocer a la primavera en la provincia. Hay lugares como Bolea o el Bajo Cinca que lucen sus mejores colores con la floración de sus frutales. Pasear por Bolea o por otros puntos de la Hoya de Huesca cerca de los Mallos es una de nuestras recomendaciones. Durante muchos momentos creeréis que estáis en Japón, viendo los cerezos en flor. Vuestra sensación de estar en un país oriental puede incluso incrementarse si vistáis lugares como la Alberca de Alboré, ya que es ahora cuando las grullas están de paso. Estas aves están emigrando hacia el norte de Europa para pasar el verano. Observarlas es todo un espectáculo primaveral. La mejor hora para hacerlo es al amanecer o al atardecer.

Mayos de Riglos en primavera


Con el buen tiempo regresan también las ganas de desperezarse y hacer ejercicio. En el Alto Aragón os esperan muchas rutas senderistas y de BTT preparadas para que las disfrutéis. En la página de Turismo de Gobierno de Aragón, podéis encontrar muchas propuestas para caminar o para ir en bici como la ruta que une Alins del Monte con Fonz o la que va de Alquézar hasta el Cañón del Vero. Estudiadlas bien antes de decidiros por una. Como estamos a principio de temporada es mejor que comencéis con algo suave, que hay mucho buen tiempo por delante. También podéis uniros al Geocaching y buscar tesoros por la geografía oscense.

La primavera significa también la despedida de la nieve, aunque de momento las estaciones de esquí aragonesas siguen abiertas y aún se puede hacer uso de sus pistas para practicar deportes de invierno durante un tiempo más. Es una buena ocasión para no quedaros con el mono de los esquís o de las tablas. Además, el sol os acompañará y podréis disfrutar de unas jornadas largas y soleadas.

Oso de Lacuniacha

La vida llega también a todos los rincones. Hace poco más de un mes nació en Lacuniacha un ejemplar de oso pardo, un osezno que se podrá ver a lo largo de la primavera en el parque faunístico. De momento, el oso es muy débil y necesita, al menos, dos meses para aprender a andar. En la actualidad está en la osera, pero esperamos que en pocas semanas lo podamos ver. Al igual que los osos, en esta estación nacen las crías de muchas especies como los patos, que llenan los estanques de parques como el de Huesca o las cigüeñas, que anidan en los campanarios de los pueblos de la provincia.

¿Dónde encontráis la magia de la primera en Huesca?¿Nos recomendáis algún destino primaveral?

Fuente de imágenes: Lacuniacha, Refugio de Riglos

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